Oodi, la ultramoderna biblioteca central de Helsinki dotada de robots e impresoras 3D, se ha convertido en el baluarte de la celebración del centenario de la independencia de Finlandia.

OODI, biblioteca central de Helsinki

Foto: Tuomas Uusheimo

Se calcula que la visitarán 10 mil usuarios cada día y, lejos de ser un templo del silencio, se espera que sea un lugar de ruido y de actividades improvisadas de todo tipo, un paraíso para la lectura, pero también un espacio para aprender haciendo.

En Finlandia, el país más alfabetizado del mundo, esta biblioteca representa la biblioteca del futuro, no sólo por utilizar robots o impresoras 3D, sino por el uso mismo que hará de ella la ciudadanía, dinámico, activo, ruidoso e imprevisto.

Participación ciudadana para concebir la biblioteca

Pero lo relevante de este nuevo concepto de biblioteca, impulsada por el Ministro de Cultura de Finlandia en 1998, Clase Andersson, es que nace de un proceso participativo muy significativo, en el que la inclusión de la ciudadanía en los procesos de planificación y toma de decisiones ha sido clave en todo el proyecto desde sus inicios. El objetivo era promover las bases democráticas, la apertura y la sensación compartida de pertenencia a la nueva biblioteca.

OODI, biblioteca central de Helsinki

Foto: Andrey Shadrin

Es decir, este concepto tan revolucionario de biblioteca no nace de la idea de unos pocos expertos en un despacho. Nace de la inteligencia colectiva de muchas personas pensando juntas y decidiendo sobre este futuro espacio público.

Así, los procesos participativos no se limitaron únicamente a encuestas o consultas a la población preguntándoles su opinión, sino que se enfocaron en incluir a la ciudadanía en todo el proceso de planificación.

 

El Árbol de los Sueños

Uno de los procesos participativos llevados a cabo fue el del Árbol de los Sueños, una plataforma digital y también un árbol real en la ciudad, que permitía recoger en sus hojas las ideas y los sueños de las personas sobre cómo debería ser la biblioteca del futuro. El Árbol de los Sueños recogió unas 2.300 ideas, y todo este material se categorizó y analizó para después prototiparlo en contenidos y servicios de la futura biblioteca.

Presupuestos Participativos

Llevaron la idea de la participación mucho más lejos y dejaron que la ciudadanía decidiera en qué gastar el presupuesto de la biblioteca. En 2013, a través de talleres de presupuestos, los ciudadanos tuvieron la oportunidad de decidir cómo gastar 100.000 € para desarrollar servicios bibliotecarios. Como resultado de estos talleres, se eligieron 4 proyectos que se llevaron a cabo en 2014 y que permitieron anticipar servicios concretos de la futura biblioteca central de Helsinki.

Amigos de la Biblioteca Central

Photo: Andrey Shadrin

Photo: Andrey Shadrin

Éste fue un proyecto piloto en 2014-2015 que buscaba crear una comunidad de usuarios-desarrolladores involucrados en el proceso de planificación de la biblioteca. A través de talleres, cuestionarios y tareas en línea, se pretendía conseguir que un grupo representativo de las diferentes zonas de la ciudad tomara parte en la toma de decisiones. De este modo, se obtuvo información muy valiosa sobre el tipo de servicios que se deseaban y se necesitaban, además de una visión externa acerca de cómo se percibían los servicios bibliotecarios, abriendo nuevas perspectivas sobre su desarrollo.

Concurso internacional de arquitectura

Se llevó a cabo en 2012-2013 y consiguió reunir 540 propuestas en la primera fase, que fueron expuestas en una muestra pública en la que los ciudadanos podían conocer los planos arquitectónicos y votar por sus propuestas favoritas. Por la muestra pasaron 2.600 visitantes y se recogieron 2.400 votos.

 

Photo: ALA Architects

Photo: ALA Architects

Todos estos procesos participativos y muchos otros permitieron involucrar a la ciudadanía en la planificación de la biblioteca y dar voz a los usuarios sobre qué tipo de servicios deberían prestar las bibliotecas. Consiguieron cumplir el deber de las bibliotecas públicas de promover la democracia y la participación cívica.

Y no son principios aislados de una institución pública concreta, sino que se enmarcan en el modelo de participación de la Ciudad de Helsinki, que se fundamentan en la utilización del conocimiento y experiencia de los individuos y las comunidades, la promoción de actividades espontáneas y la creación de iguales oportunidades de participación. La ciudadanía de Helsinki dispone de diversos mecanismos para influir y participar en la toma de decisiones.

Oodi reinventa las bibliotecas

Foto: Tuomas Uusheimo

Foto: Tuomas Uusheimo

Oodi ha iniciado un nuevo camino en los servicios públicos, y en particular en instituciones culturales, y es el de dejar de ser instituciones unidireccionales en las que las decisiones las toman unos pocos expertos que las gestionan, para pasar a ser entidades que abren sus procesos y hasta la concepción de sus servicios a la toma de decisiones de la ciudadanía, de muchas personas decidiendo juntas.

La toma de conciencia de la participación ciudadana cambia, inevitablemente, la vida de las instituciones que la implementan. Conlleva una ética y una forma de gobernar y estar en el mundo. Supone una nueva forma de entender la gobernanza de las instituciones y de mirar el mundo para darse cuenta de la incoherencia de querer dar un servicio público a la ciudadanía sin implicar a la ciudadanía en la toma de decisiones y de empezar a cuestionar la toma de decisiones realizada de forma unilateral desde las instituciones.

 

 

Referencias: