El “grafo social empresarial” es un concepto que se hizo popular en 2010 a raíz de un artículo publicado en la revista Forbes, en el que se ponía de relieve el potencial que podía tener este instrumento aplicado en una empresa u organización que dispusiera de infraestructura social y colaborativa. Aunque en realidad, hablar de grafo social es casi hablar de Facebook, pues su fundador, Mark Zuckerberg, fue quien acuñó el concepto en 2007, refiriéndose a la red social de relaciones entre los usuarios del servicio.

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Aplicado a una empresa, podría definirse como la representación de las estructuras sociales que se establecen entre los empleados e incluso con agentes externos, así como su visualización a través de un diagrama o mapa compuesto de nodos conectados por líneas.

Es una manera de identificar los lazos relevantes que se producen en organizaciones que disponen de una intranet social o de una red social corporativa. Las conexiones, por tanto, son de distinto tipo y van más allá de las relaciones piramidales y jerárquicas de los organigramas de otros sistemas: tienden a ser más horizontales y descentralizadas. Se crean comunidades virtuales de empleados, atendiendo a proyectos u objetivos. Surgen participantes más activos en determinadas comunidades o grupos. Se establecen afinidades de algunos empleados con determinados temas.

Grafo social

Y aquí es donde puede ser interesante servirse de metodologías como el análisis de redes que aplica la teoría de grafos, bien para describir las estructuras de relaciones sociales internas de manera concisa y sistemática, bien para representar los patrones de relación entre personas o comunidades digitales, o bien para calcular medidas como la densidad de la red.

El blog B2C Business 2 Community publicó recientemente una serie de artículos en los que explicaba cómo entender el uso que hacen los usuarios de una red social corporativa a través del análisis de grafos sociales. En el primero de ellos se describían los principios básicos de los grafos sociales (compuestos por “nodos” y “aristas”):

Mientras que en el segundo se mostraban las técnicas o algoritmos que se aplican para analizar grandes redes sociales corporativas.

¿Qué información se puede obtener?

Un grafo social empresarial contiene información muy rica sobre las relaciones entre sus miembros que vale la pena analizar. Permite comprender mejor la naturaleza de las relaciones y la actividad interna de la organización, obteniendo datos como:

  • Qué relaciones son las más activas de la red.
  • Qué miembros son los más comprometidos (engaged) y qué comunidades están más desconectadas del resto.
  • En organizaciones con redes sociales corporativas más amplias y con sedes geográficas dispersas, el grafo puede llegar a mostrarnos los centros de actividad de esa red.

¿Qué datos se pueden analizar?

La relación de quién sigue a quién quizá sea la que menos feedback ofrece cuando se trata de analizar las relaciones sociales internas. Realmente no revela qué procesos comunicativos se establecen entre los miembros. Sin embargo, sí puede ser útil atender a los siguientes datos:

  • Nº de comentarios intercambiados entre los miembros: éste va a ser un dato mucho más interesante pues va a representar el grado de alcance o la dimensión de la colaboración.
  • Nº de visitas a los contenidos que realizan unos miembros sobre el contenido de otros.
  • Nº de tareas asignadas de unos miembros a otros, mediante flujos de trabajo, por ejemplo.
  • Agrupación de miembros en nodos según los departamentos de la organización.

Grafo de búsqueda y Office Graph

El concepto de grafo también se ha utilizado como instrumento de motor de búsqueda, para descubrir y consumir información (grafo de búsqueda, search graph), ya que uno de los desafíos más frecuentes en las organizaciones es garantizar la recuperación del contenido más relevante para los empleados.

Ejemplos bien conocidos son el Grafo de búsqueda de Facebook, un motor de búsqueda semántico implantado en marzo de 2013 o el Grafo de Conocimiento que Google agregó en su buscador en 2012. Pero existen también otras soluciones semánticas que utilizan grafos.

En el entorno empresarial, Microsoft presentó recientemente Office Graph y su aplicación relacionada de descubrimiento de contenido, Codename “Oslo”.

office graph

 

Se trata del grafo social empresarial de Yammer en el contexto de su producto Office 365, y permite representar las relaciones más relevantes de los empleados con las personas, grupos, documentos, archivos y conversaciones con las que están más relacionados.

Así, por primera vez, un miembro de una red social corporativa puede explorar su grafo social empresarial a través de la aplicación Codename Oslo, denominada “Delve”, y seguir los nodos con los que está conectado para descubrir las personas o la información que le es más relevante.

Lo interesante es que no se trata únicamente de un nuevo modo de descubrir y buscar información dentro de una organización, sino que el objetivo es permitir a los usuarios que adquieran una comprensión profunda y amplia del conocimiento existente en los repositorios corporativos, sea Sharepoint o Exchange.

Para conocer más detalles de cómo funciona Codename Oslo y Office Graph, el siguiente show explica el alcance de la herramienta:

 

En definitiva, desde una perspectiva empresarial, el análisis del grafo social interno puede ser clave para comprender no sólo las dinámicas internas, los flujos de información, las ineficiencias organizacionales existentes, la identificación de expertos e influyentes, o bien la existencia de conexiones valiosas para la organización, sino que también puede servir de instrumento de aplicación en herramientas de búsqueda semántica, en el contexto de plataformas sociales empresariales. Permite que el profesional encuentre la información, conversaciones o personas que le son más relevantes y se configura como un potente instrumento de gestión del conocimiento corporativo.