Ya estamos todos familiarizados con que las aplicaciones que utilizamos en nuestra vida diaria cuenten con su capa social que nos permite relacionarnos y conectar con otras personas.
En el mundo empresarial y de la administración, en su dimensión interna, empieza a ocurrir lo mismo. Bien porque se ha desplegado en nuestra organización una plataforma de software social empresarial (entreprise social software), bien porque alguna de las aplicaciones que utilizamos para desarrollar nuestro trabajo diario dispone de diversos componentes sociales, tales como comentarios, localización de expertos o posibilidad de compartir información con otros.
Microsoft Office 365, por ejemplo, sería una buena muestra del primer caso. Desde que adquirió Yammer en 2012, Microsoft empieza ya a satisfacer esa promesa de integrar profundamente lo social en la gestión documental, los sitios de colaboración y otras funcionalidades.

En el segundo caso, podríamos encontrarnos con Alfresco Share, que dispone de una capa social para la gestión documental que nos va a permitir realizar comentarios en los documentos para expresar nuestra opinión o marcar con un “me gusta” el documento o contenido que encontramos útil. Si bien si lo que necesitamos es irnos a trabajar a otra aplicación de negocio, probablemente no nos encontremos componentes sociales, o quizá sí encontremos los propios de esa otra aplicación, pero de forma aislada.

Se trata, por tanto, de dos escenarios bien diferentes para una organización: un único componente social centralizado, por un lado; múltiples componentes sociales, incompatibles y aislados en diferentes aplicaciones de negocio, por otro.

En ambos casos existen pros y contras a considerar, pues tanto uno como otro pueden terminar resultando en ciertos casos contraproducentes e ineficaces para los objetivos de la organización.

La mejor aproximación puede ser:

  • Examinar cuidadosamente los inconvenientes tecnológicos que uno u otro caso pueda ocasionar. Puede que la infraestructura ya montada en nuestra organización nos permita aprovechar la incorporación de un producto perteneciente a una amplia gama de soluciones, como podría ser el caso de IBM (IBM Connections sería un activo sobre su amplia gama de soluciones empresariales). O probablemente, lo que ocurra es que ya dispongamos de diferentes aplicaciones de negocio y/o intranet, y nos veamos abocados a otorgar más valor social a una de las aplicaciones internas.
  • Analizar el impacto que una u otra solución pueda tener en los usuarios profesionales, de tal modo que no siempre la solución centralizada sea la óptima, y puede que un componente aislado en una aplicación de negocio le resulte más eficaz al usuario, al mezclarse de forma natural con las tareas que desarrolla en su trabajo diario.
  • Tratar de alinearnos con los objetivos estratégicos de la organización: un componente social único, por ejemplo, va a servir de soporte a la extensión de un cambio cultural organizativo.