Reciprocidad, generosidad y empatía: son los tres valores heredados del movimiento open source capaces de generar una verdadera transformación cultural en las organizaciones y en la sociedad.

Así lo cuenta Tim O’Reilly en el siguiente vídeo de su charla sobre revolución tecnológica y revolución cultural, que dio en la Open Source Conference, Oscon 2014, uno de los eventos más importantes sobre código abierto donde se dan cita expertos y desarrolladores de todo el mundo y se presentan las últimas novedades del sector.

O’Reilly, autor del concepto de la web 2.0 y ferviente impulsor de los movimientos de software libre y de código abierto, habla de la importancia de la revolución tecnológica, pero sobre todo de la cultural, y de su influencia en la civilización actual.

Y destaca, sobre todo, la aportación del movimiento de código abierto (open source) a esta revolución cultural que vivimos. El código abierto no es sólo una tecnología, sino que realmente fue un nuevo modo de organización humano. Así, hemos visto en este movimiento durante los últimos 20 años, cómo las personas trabajan juntas en redes, cómo cooperan aunque no se conozcan de nada, cómo crean de forma conjunta productos y sistemas, y en definitiva, cómo comparten.

Y en el seno de toda esta organización humana reside una mina cultural que nos ha permitido realizar un gran progreso: valores como la promesa o reciprocidad, la generosidad y la empatía son los que han permitido grandes transformaciones culturales.

Generosidad y reciprocidad

La noción de devolver lo que a uno le ha sido dado.

Este “imperativo social” maravilloso del movimiento open source es la cultura del compartir, y ha sido clave en el desarrollo de internet.

Un ejemplo fue el lenguaje de programación Perl, diseñado por el programador de Unisys Larry Wall en 1987 y que compartió libremente como forma de devolver lo que él había obtenido libremente de internet.

Promesa y empatía

Otro valor heredado de la comunidad de desarrolladores, en este caso de la metodología DevOps, es la empatía. Así lo señaló Jeff Sussna en un reciente artículo, Empathy, the essence of DevOps.

Este valor reside en la teoría de la promesa, una teoría situada en el contexto de DevOps, y cuya idea principal es que si realmente dejas que las personas que están construyendo cosas adquieran compromisos entre sí, existirán más oportunidades de que alcancen sus objetivos. De alguna manera, las personas son conscientes de los compromisos que adquieren y esos compromisos o promesas tienen más probabilidades de reflejar lo que van a ser capaces de desarrollar.

Cambios en la cultura organizacional

Tim expone un ejemplo interesante para mostrar cómo un cambio de cultura organizativa es capaz de transformar el modelo de negocio.

Amazon comenzó siendo una aplicación y hacia 2003 Jeff Bezos, su fundador y director, tuvo la idea de convertir Amazon en una plataforma. Lo que hizo Bezos fue impulsar una notable transformación interna, de negocio, que en parte fue tecnológica, pero en parte se basó fundamentalmente en una transformación cultural, pues el mandato de Jeff fue que los equipos debían exponer sus datos y funcionalidades a través de interfaces de servicios, que los equipos debían comunicarse entre sí a través de estos interfaces, que no se permitiría ninguna otra forma de comunicación que no fuera a través de estos sistemas de red y que además pudieran ser sistemas externos. Fue una completa transformación, una completa reorganización corporativa.

No es un sistema tecnológico, es un sistema de organización humano

La cuestión, según O’Reilly, es que nadie ha pensado en la revolución tecnológica como en un sistema humano: un sistema de organización en el que tenemos que averiguar cómo consiguen los humanos cooperar en estos proyectos masivos para conseguir hacerlo de un modo mejor. Ni tampoco se ha pensado en cómo depurar este sistema humano, aunque se haya trabajado en depurar el sistema tecnológico.

En este sentido hay un artículo sorprendente, People, no data, que se basa en cultivar un servicio empático para conocer necesidades concretas de personas concretas. No trata sobre innovación, ni big data, ni plataformas gubernamentales, transparencia, crowdfunding, open data ni tecnología cívica. Trata sobre las personas y sobre cómo priorizar a las personas y sus necesidades.

Por esta razón, uno de los documentos más importantes para cualquier desarrollador, según Tim O’Reilly, es el documento de Principios de diseño del Servicio Digital del Gobierno de Reino Unido, que ofrece una lista de 10 puntos que comienza con la idea de partir de las necesidades de los usuarios antes de diseñar o desarrollar cualquier producto; hacerlo simple, entender el contexto… se trata de poner a los usuarios en el centro. No es medir a nuestros usuarios para después estafarlos; es medir a nuestros usuarios para hacer mejores cosas para ellos. Otro ejemplo de empatía.

En definitiva, cuando pensemos en qué es posible hacer con la tecnología, pensemos en qué haríamos con ella para hacer un mundo mejor que funcione como debería funcionar, poniendo a las personas en el centro, y no la rentabilidad o la tecnología; es decir, hacer que funcione para todos nosotros.

Y ésta fue la visión original del movimiento de código abierto, que debería ser la visión actual: el corazón de nuestra tecnología es un movimiento social tanto o más que un movimiento tecnológico.

Una frase de un ejecutivo que conoció Tim O’Reilly en un evento en 2008 resume este desafío:

Sabemos todo de estas nuevas tecnologías, pero lo que no sabemos es cómo organizarnos nosotros mismos para utilizarlas de forma efectiva